¡Me enchilé!

En la vida hay de todo, tal como el placer de hacer realidad aquel antojo, ese antojo que nos transporta automáticamente a una época de nuestras vidas, esos sabores que nos recuerdan aquel añorado lugarcito, o aquellas inolvidables personas.

Cuántos de los que me leen, no han disfrutado de una buena enchilada, de aquellas enchiladas, que jacen que las lagrimas se asomen sin llamarlas, aquel picor en la boca que no podemos más que estar haciendo ese ruidito, cuál ferrocarril acercándose a la estación.  Ese misma boca enchilada que nos dejan las tradicionales naranjas con sal, pepitoria molida, y chile cobanero molido, pues hoy decidí abriles el antojo con ellas, qué les parece, si se disponen a prepararse unas y haga ese viaje inevitable a su niñez, o alguna etapa de su vida muy especial, recuerde que la mejor manera de mantener vivos los hermosos recuerdos, es aprovechar ese acercamiento a los colores, sabores, texturas y olores que los enmarcan ¡Así es la vida! ¡¡¡Consiéntase!!!

Naranjas con chile

Naranjas con chile