Me declaro infeliz.

 

 

Me declaro infeliz, sólo en el caso de estructurar la palabra conducente a un espanglish:  In=dentro de, adentro Feliz=feliz, por lo tanto me declaro Infeliz, porque me declaro que vivo dentro de la felicidad.

Cuando llega el descanso del final del día, mientras lanzamos al aire, esos suspiros de cansancio, a veces de satisfacción, otras más de desilusión, lo valioso en todo momento y etapa de nuestra vida, es haber peleado esa guerra, haber hecho la lucha de lograr las mejores causalidades, porque ya con enfrentarnos a todo lo que se nos presenta en el día, ya con esa actitud como escudo de batalla, ya somos triunfadores.

Ya cuando nos vamos relajando, con el ambiente dulce, tranquilo de nuestra casa, con ese olor peculiar a hogar, a familia, a cariño, a te amo, a te quiero, a papi juguemos, a papi ¿Sabes que hice hoy en el colegio?, ah ¿Qué les gustaría cenar?, a ¿Quién quiere algo de la cocina?, ese bullicio relajante, de los niños, de los utensilios de cocina en la preparación de la cena, todo ello se conjugan para ser parte del recibimiento que nos dá nuestro hogar, nuestra casa, nuestro nido.  Y es el preámbulo para lograr el descanso reparador de todos los días.

Siempre expresamos ¡Las semanas se van volando!, por qué tenemos que ir a la velocidad del tiempo, lo mejor es ir tomando nuestro tiempo, nuestra vida, a nuestro entero antojo, ya que las escenas que les acabo de describir, son a las que debemos dedicar el tiempo para guardarlas celosamente en el disco duro de nuestras vidas, ya que todas y cada una de ellas, forman parte de nuestra felicidad, así es, ya que para mi, la felicidad, la defino como la sumatoria de todos aquellos momentos felices que hemos vivido a lo largo de nuestra vida, por eso no creo y nunca creeré que no hay personas felices en éste mundo, ya que más de alguna vez lo han sido, lo que pasa, es que se han hecho los locos con hacer la respectiva suma, que me refiero.

Después de detallarles escenas de la cotidianidad de nuestras vidas, nos vamos al espectacular fenómeno natural que nos rodea, los maravillosos atardeceres, y qué mejor manera de hacernos una locación a todos, los que a pesar del estrés del día a día, no dejamos que nada ni nadie, nos dañe nuestra capacidad, de oler, sentir, palpar y disfrutar con toda nuestra vida, la felicidad que nos regala en todo momento nuestras causalidades y que se ve condensada cuando llegamos al final del día, cuando nos reencontramos con todas aquellas personas que son merecedoras de toda nuestra atención, cariño, y amor.

Esa felicidad, es la que podemos disfrutar en brillos, colores, contrastes y texturas, ese sentimiento que a veces buscamos en cantidades de personas, pero cometemos la estupidez de no buscar antes, en nosotros mismos.  Así es, hasta que encontremos primero la felicidad dentro de nosotros mismos, podremos hacer feliz a los demás, sólo hasta que hagan realidad esa situación, es cuando verdaderamente se encontrará de frente con la felicidad, es cuando vivirá plena y verdaderamente la vida, es cuando por fin podrá decir, sin lugar a dudas, ¡Soy feliz!, ¡Así es la vida!

 

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