Mano dura…., el predicador y yo.

Al final de la Avenida Reforma veo un bus, de aquellos que ya no son ni tomatones, pero tienen huella chatárrica que indica que fueron de los preferenciales; no se que bus abordar, pero se a donde quiero llegar, por lo tanto no estoy seguro si ese bus que divisé  me llevará, me acerco por pura inercia, surge en mi una confusión, resultado de mi inexperiencia y falta de práctica de andar en ellos, en fin con moneda de 1 quetzal en mano, me acerco al ayudante y le pregunto ¿Pasa por tal lugar?, el responde con expresión de enojado y desesperado por el calor del medio día, ¡ajax mister!.

Siguiendo una pequeña cola, pago y abordo el bus, confieso que al abordarlo, sentí una incomodidad inexplicable, el bus ya estaba ocupado en un 95 por ciento, y al parecer,  los pasajeros ya estaban desesperados, de tener, ¿Quién sabe?, cuánto tiempo en el lugar; le chiflaban al piloto y le gritaban ¡Ya vámonos!, pude ver un asiento disponible en la última fila, me acerqué lenta y precavidamente por si de repente el bus lo ponían en marcha.

Me acomodé, y empecé a explorar, todo a mi alrededor, el silenció lo interrumpían los vehículos que transitaban por la Avenida Reforma hacia Las Américas, pero dentro del bus, me llamó mucho la atención, que un predicador bendecía a todos, hablaba mucho de atracos y situaciones que son el diario vivir, de todos en Guatemala, impartía su bendición una y otra vez, hacía oraciones tales como: El Padre Nuestro, Dios te Salve María, y luego otras muy propias de la religión evangélica, total el personaje, una completa fusión.

Con las plegarias y bendiciones de fondo, seguí explorando mi alrededor, hasta que mis ojos se posaron inesperadamente en unos personajes: el primero me llamó la atención por lo siguiente: dos tatuajes de dragón, uno bajo cada oreja, una estatura aproximada de 1.90 no mayor de 20 años, el brazo derecho completamente tatuado, las cejas perfectamente depiladas, vestía totalmente en color negro, gorra negra, mochila negra evidentemente vacía,  ah, pero eso si, de una mirada tétrica y amenazadoramente fría, el color de la piel, era de un moreno, amarillento, como imitando el color de los maniquíes descontinuados en la Avenida Bolívar de la ciudad capital, aquellos que están negros por tanto humo de camioneta, pero de tan viejos y de tan asoleados, se despintan.

El personaje antes mencionado, venía sentado un asiento adelante del mío, ésta persona, tenía la capacidad que en no más de 10 segundos, a cada persona que subía al bus, ya le había visto si era candidato para lo que hasta en ese momento, sólo podía ser para mi, resultado de la histeria colectiva que sufrimos los guatemaltecos, por tanta inseguridad.  El orden en que el realizaba el minucioso y profesional trabajo, era el siguiente: Primero ver si su víctima, trae algo en la mano, cintura, bolsas delanteras y bolsas traseras del pantalón, luego por alguna razón se quedaba analizando algo, luego pasaba a la siguiente persona y así sucesivamente.

Sentado a mi lado derecho, venía otro personaje de no más de 20 años, vestido con jeans y camisa blanca, moreno normal, su estatura de 1.80 aproximadamente, llamaba la atención que el pelo lo traía completamente pegado al cuero cabelludo, esculpido extrañamente, con producto específico para ese fin; un detalle muy especial es que ésta persona nunca sacó la mano de debajo de la mochila, por cierto, negra, y también vacía, en más de una oportunidad tuvo la visita de varias moscas, mismas que sólo podía espantarlas cual caballo en corral, sólo moviendo la cabeza.

Tres filas de asientos delante de mi, otro personaje, en ésta ocasión una niña de no más de 15 años, vestía completamente de negro, de altura 1.60 aproximadamente, el cabello recogido con una cola, que dejaba expuesto un tatuaje que en algún momento quiso ser eliminado sin ningún éxito; el color de piel coincidía perfectamente con el del primer personaje.

Cuando el bus, enfiló sobre el Boulevard Liberación, el primer personaje, de lo más tranquilo, se levanta de su asiento y se va a parar a la puerta trasera, y al mismo tiempo la chica se pasa al último asiento para quedar contiguo a ésta persona, ella queda de espaldas a el,  la persona que venía a mi lado, empieza a repetir varias veces, ¡Aquí es!, y el de la puerta le responde, ¡No, todavía no!, casi entre dientes, el que va parado en la puerta trasera, empieza a darle instrucciones a la chica, y yo tratando de escuchar que le decía, pero no entendía nada por el bullicio;  lo que si podía entender claramente, es que a cada ciertas frases, el le decía, ¡Entendistes!, y eso era todo lo que yo pude escuchar claro.  Ya que en esa expresión el subía la voz.

A todo esto el predicador, ya parado en la puerta trasera también, situación que me pareció extraña, porque pude ver que intercambiaron un par de miradas y el personaje de la puerta le decía algo muy quedito, que era imposible entender, luego el otro personaje que venía a la par mía, empezó a exclamar como anunciando algo espantoso; con la voz temblorosa, ¡Esto si es Mano Dura!, como hablándole a los vehículos que rebasaban el bus, ¡Mano dura querían!, ¡Aquí tienen su mano dura!, a todo esto yo tuve que fingir, que ya se me había pasado donde me tenia que quedar, y me levanté de mi asiento, me dirigí con plena seguridad y haciéndome el loco, hasta la puerta trasera a todo esto, tratando de no levantar sospechas, ni ponerlos nerviosos; en ese instante cuando yo hice eso, el personaje que iba en la puerta trasera subió inmediatamente el par de gradas hacia el medio del bus, pasa tocándole el hombro a la chica, el que venía sentado a la par mía se les une, se dirigen directamente al piloto, y en toda esa confusión de segundos, es cuando uno decide rápido, ya que no hay oportunidad de pensarlo dos veces;  aprovechando que el predicador abrió la puerta para bajar y me colé, saltando detrás del personaje mencionado, en ese momento uno, no es capaz de imaginar que otro vehículo lo pueda atropellar, ya que es como aparecer de repente ante el resto del tráfico;  el bus se desplazaba a una velocidad considerable, ya que no había ningún tipo de embotellamiento vehicular en el sector.  Recuerdo que mientras tomaba el impulso para saltar del bus, podía escuchar que dejaba tras un ambiente lleno de gritos de terror, expresiones, forcejeos y demás, pero mi mente y  mi concentración, se ubicaron en cómo esquivar los vehículos a quienes les iba a caer enfrente sorpresivamente; al mismo tiempo que mis pies tocaron el pavimento, se escucho un estruendoso ruido, como un disparo, grito, llanto, desesperación, histeria colectiva.

Ya en el suelo, y aparentemente más seguro, como pude esquivé varios vehículos, quienes no dudaron en bocinarme, y lanzarme insultos;  lo cuál era lo menos importante, en ese momento crucial; corrí al otro lado de la calle, donde ya estaba el famoso predicador, y no me pude aguantar y le dije con una mirada acusadora, ¿Usted conoce a esos desgraciados?, titubeó y me dijo nooooo, “Miiireee pué, lo que pasa es que…. ellos me dijieron, bájese, bájese, y yo me tuve que bajar”, entonces le dije, ¿y desde cuando ésta gente tiene consideraciones?, y saber a quién no le hacen nada, ¡No friegue!, ah seguramente les ablandó usted su tierno y dulce corazoncito con su Mix de plegarias, si, eso es, seguramente eso paso le dije, tratando de masajearme rápidamente mi brazo derecho, que en algún momento del salto, golpee contra algo y  la adrenalina del momento no me hizo darme cuenta, al terminar de decirle eso al personaje en cuestión, un gran silencio invadió el momento.

Reconozco, que el hecho del abuso a los pasajeros, niños mujeres, ancianos, necesitados de utilizar ese servicio de transporte para llegar  a su destino, y ver a esas lacras como actuaban con tal impunidad y tranquilidad, me tenía cargado de furia, y malestar, mi mirada imagino que estaba, cargada de esos sentimientos de odio, rencor o no se que más cosas; ya que el pobre hombre, no me aguantaba la mirada y miraba para otro lado, y me dijo sabe que “Solo Dios puede arreglar ésta situación, nadie podrá hacer nada para arreglarlo”, a lo que le respondí, ¿Usted es temeroso de su Dios?, y me dijo ¡Claro que siiiiiii!, entonces le dije, todos los desgraciados delincuentes que andan haciendo sinvergüenzadas podrán librarse de la ineptitud y estupidez de las autoridades, pero nunca de la mano de Dios, y esa justicia, si da miedo, ¿No le parece?, sólo vi que cambio de color y se quedó literalmente pasmado.

En el atraco no perdí cosas materiales, pero si perdí algo muy valioso, y fue la mínima confianza que me quedaba en que las autoridades estuvieran haciendo su trabajo por los guatemaltecos, que día a día, salimos a luchar contra corriente, sólo para darles de hartar a los delincuentes que siembran el terror en el transporte público, así como a los otros que están en una oficina haciendo piñata con todo lo que nos roban por medio de la farsa de los impuestos y demás.  Lamentablemente, ¡Así es la vida!

 

 

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3 pensamientos en “Mano dura…., el predicador y yo.

  1. Lamento mucho esa mala experiencia… Y que terrible pensar y saber que la gente del gobierno no se interese en darnos justicia y seguridad (que es su obligación), sino, como lo indicas, solamente en gastar y robar el dinero que perciben de nuestros impuestos… Y así como ese pastor hay otros personajes que se presentan como activistas de casas de rehabilitación y en lo que ellos habla y ve lo que la gente lleva, los delincuentes “marcan” a sus victimas y al bajarse este personaje empiezan a asaltar…

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  2. La realidad de la vida en Guatemala. País donde reina una cultura de violencia y de terror; donde como población preferimos hacernos los locos o los indiferentes; el vez de buscar como sociedad organizada un solución de fondo a este problema que nos afecta a todas las personas que habitamos en la Ciudad de Guatemala. Donde los delincuentes se han infiltrado a las fuerzas públicas que deben de protegernos; donde la justicia con todo jueces, fiscales, oficiales, abogados y conexos, se encuentran a disposición del mejor postor.

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  3. Pingback: Guatemala entre los países más violentos | Luis Figueroa CARPE DIEM

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