La seño Gladys.

Por fin llegó el día tan esperado, recuerdo muy bien, era un lunes, muy parecido a los de hoy, una mezcla del corre corre de la mañana, mi madre corría de la cocina a mi dormitorio, diciendo a cada momento ¡Apúrenseeee!, yo, nervioso, emocionado, temeroso, y ansioso, una mezcla de sentimientos que a mis cortos 3 años sentía por vez primera.  No se me olvida, que ese día, vestía pantalones cortos de gabardina, en color azul, una diminuta camisa a rayas, rojo y blanco; de aquellas que tienen botones a un costado, en fin peinado con el camino a un lado, perfectamente lustrado, eso me decía, que era un día especial en mi vida, ya que mi madre, revisaba que todo estuviera perfecto en mi vestuario, en mi cabello, que ese niño estuviera presentable.

Bueno, nos vamos, expresó mi madre, sentí un vacío en el estómago, como aquellos que sentía cuando me columpiaba en aquella hamaca hecha en ese inolvidable árbol de mandarinas.  Salimos rumbo a aquel lugar, mágico, encantador, misterioso, el lugar que escondía un gran tesoro, ese sitio donde encontraría, la magia de las letras, la magia de entender el órden que hasta ese entonces sólo podía ver como trozos de palabras, y que sentía aquella fuerte necesidad de saber su significado.  Ese lugar fue mi escuelita, al llegar por fin, no sólo me invadió ese vacío en el estómago nuevamente, sino que éste vino acompañado de una tristeza, ya que según yo, mis padres se quedarían conmigo.  Confundido, pero sin llorar, temeroso pero emocionado, recuerdo muy bien como mis padres, hicieron ese cambio, el momento mágico de entregarme a una joven mujer de no más de 18 años, de mirada dulce, no medía más de 1.70, pero yo la miraba bastante alta, recuerdo que vestía de color celeste, ella, perfectamente arreglada, despedía un aroma a violetas, su sonrisa retorcida, su expresión amistosa y maternal.

Cuando ella me toma de la mano, pude sentirme, seguro, confiado, y animado a lanzarme a esa aventura, por la cuál me encontraba ansioso, sentí que era esa persona, con la que debía emprender ese mágico y maravilloso inicio de aprender a leer y a escribir, ese personaje entrañable en mi vida  es “La seño Gladys”, siempre le dabatí que su nombre estaba mal escrito, ya que, no se de donde lo pude haber sacado pero le decía que las palabras que llevan las letras “Y y la G”, a la vez no son correctas, que iba a saber ese enano que sólo estaba aprendiendo, jajajajaja….

Mi primera maestra, una de las responsables y a quien agradezco, de que hoy pueda dirigirme a ustedes, es a ella a quién agradezco, el saber combinar, disfrutar y jugar, con aquellos trozos de palabras que se me hacían, imposibles de entender, aquella que tuvo toda la paciencia del mundo cuando me costaba entender el uso de las letras “rr, k, q, x”, aquella que hice carcajearse más de una vez, por darle un significado totalmente diferente a las palabras, aquella mujer que paciente y maternalmente, tomó mi pequeña mano dentro de la de ella, para guiarme y enseñarme el movimiento de mi mano, para dibujar mis primeras letras.

Hoy es el día del maestro, agradezco de todo corazón,  a todos aquellos, que sembraron la semilla de la enseñanza en el pequeño, travieso e inquieto “Raulín”, infinitas gracias, y aunque no haya sido posible que vieran la cosecha, ya que no se, si viven o ya se nos adelantaron; pero, donde quiera que se encuentren hoy les rindo un homenaje, y mi corazón emocionado, les dice gracias por abrirme las puertas del mágico mundo de leer y escribir.

Entre las diferentes facetas que hoy vivo en mi vida, una de ellas es ser profesor universitario, ya por 4 años, vivo plenamente la magia de transformar esos conocimientos, ser participe del cambio y compartir lo aprendido en la vida a otro ser humano, es una de las más grandes responsabilidades, y a la vez una de las satisfacciones más placenteras, que hoy en día tengo la dicha de disfrutar.  A todas las personas que de una u otra manera ejercen la apasionante labor de la enseñanza “responsablemente”, hoy comparto mi emoción, y hago extensivo mi homenaje y agradecimiento, instándolos a que transmitan la pasión del conocimiento y compartan toda su experiencia, con todos aquellos, que como yo, un día llegaron a las puertas de nuestra pequeña escuelita, con la ilusión de que al salir de ella, lo hicieramos con una suma y herramientas para lograr las mejores causalidades en nuestras vida, y en mi caso, así fue.

Estimados seguidores, los invito a que como yo, recuerden a su primer mentor, aquella persona que tomó su pequeña manita dentro de la de ellos, y logró que aprendieran a dibujar sus primeras letras, para luego entenderlas, ese fue el inicio, que hoy vemos, lejano o cercano, pero si está arraigado en nuestra mente y corazón, nunca existirán distancias considerables, no olvidemos, que el agradecimiento, es una de las más grandes virtudes que tenemos los seres humanos, ¡Así es la vida!

En la imagen les comparto, uno de mis primeros libros, en los que aprendí a leer y escribir, y mi nombre está escrito por “La seño Gladys”, y yo después intenté imitar su letra en la parte de abajo, de donde ella lo escribió, recuerdo que para hacerlo utilizo una de aquellas famosas plumas con un frasco de tinta china marca Pelikan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s