Martín Chalavera

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¿Martín Chalavera, El Güin?

Guatemala, es un país muy rico en leyendas, una de mis favoritas es la del Cadejo, la leyenda del cadejo está presente en casi toda centroamérica, se trata de un perro blanco, enorme, con los ojos rojos, que nos protege a los hombres cuando llegamos a altas horas de la noche.  Es bueno también recordar que en las leyendas, se habla del enemigo del cadejo blanco y es el cadejo negro, éste es un ser diabólico que ataca y mata a las personas de dudosa moral.  Ah, pero cuando ambos se encuentran, sucede algo bien interesante, ya que comienza entre ambos una lucha a muerte, que por lo general es cuando las personas tienen chance de huir, y no me pregunten quién gana éste enfrentamiento, ya que las leyendas nunca lo cuentan. De acuerdo con la leyenda, el cadejo blanco se identifica como protector ya que acompaña siempre, al hombre que trasnocha hasta su casa, lo hace muchas veces desde las sombras y sin dejarse ver, normalmente se siente como una presencia que no puedes localizar. Su trabajo es defender y proteger al borracho o trasnochador del cadejo negro. En cambio, el cadejo negro dependiendo de la cultura que enfoca la leyenda puede tener dos fines, matar a las personas de dudosa moral a las que no puede defender el cadejo blanco siempre a altas horas de la noche, o simplemente golpearle y aplastarle, en ambas creencias el cadejo nunca muerde (salvo en su lucha con el cadejo blanco) y causa el daño golpeando y aplastando, debido a su gran tamaño deja al hombre al que ataca como si hubiera recibido una paliza. Sólo para que vean como las personas tergiversan todo lo relacionado a las leyendas, y cómo lo cuadran a su sabor y antojo; ya que en la costa sur, al cadejo se le identifica también como el El Güin, cuando era niño, recuerdo que en una oportunidad, en una finca de la costa sur, había un persona que para serles sincero no recuerdo su nombre, pero si su apodo, recuerdo que le decían “Martín Chalavera”, el vivía con su madre llamada “Doña Leona”, en una pequeña casita dentro de los sembradíos de café, transcurría la historia de sus vidas;  su madre, una mujer indígena, anciana, de diminuta estatura, el, de mirada extraña y penetrante, alto y delgado, casi esquelético, se ganaba unos lenes, partiendo leña, en las casas de los colonos, se contaba, en voz baja, que éste personaje había sido visto en más de una oportunidad a media noche en el cementerio del lugar, y alguien se escondió para ver que hacía, y pudo descubrir como entre las tumbas había hecho un círculo de sólo velas negras, se sabía que el hacía ritos extraños, y en ésta ocasión descubrió que daba 3 vueltas de gato hacia adelante, y luego tres vueltas de gato hacia atrás. Y luego éste hombre que vigilaba lo que hacía Martín, se quedó petrificado del susto,  al ver salir de ese círculo iluminado por las velas negras, a un animal parecido a un perro, posteriormente en aquella finca, alguien más comentó, que por el patio trasero de su casa el vio merodeando a un animal con similares características, mismo que confundió con un coyote que iba en busca de sus gallinas, por lo tanto despierta a sus hijos y entre todos le propinan tremenda paliza a ese animal extraño.  Todo lo anterior fue comentado, ya que resulta que Martín Chalavera, de repente desapareció de las calles de la finca, por varios días no había sido visto deambulando, como de costumbre, a alguien se le ocurrió ir a su pequeña casa, que por alguna razón, las personas temían acercarse a ese lugar, alguien se armó de valor y fue, y resulta que si encontró a Martín, pero postrado en una cama, ya que fue encontrado recuperándose de varios golpes que evidentemente habían sido causados por una gran paliza que había recibido, desde ese día las personas siempre comentaron “¡Martín Chalavera, es el Güin!”. En otra ocasión mi hermano menor y yo, llegamos a la finca teníamos que caminar cerca de un kilómetro, para llegar a dónde teníamos que llegar, ah pero antes teníamos que pasar por el cementerio del lugar, recuerdo que los dos niños hablando de escenas divertidas de películas para poder contrarrestar el tremendo miedo que nos invadía, ya que pasábamos por el lugar pasados las 8 de la noche; recuerdo que exactamente al pasar por el cementerio, vimos salir a una especie de perro, pero ni yo dije nada, ni el, sólo recuerdo haber comentado “¡Los perritos, buscando que comer!”, lo que ya no dije fue ¿….Y en el cementerio?, eso lo pensé, porque estoy seguro que si lo digo, los dos nos echamos a correr más congelados, que fruta para smoothie, jajajaja. En fin sentimos como esa cosa que salió del cementerio, caminaba muy cerca de nosotros, pero en la oscuridad no nos atrevíamos por nada del mundo a ver que era, recuerdo que me ganó el morbo o la curiosidad, y pude voltear a ver, y recuerdo haber visto un par de ojos rojos brillando en la oscuridad; solo senti mi cabeza como convertida en un afro gigantesco, los Jackson Five, tenían el pelo pegado al cuero cabelludo, comparado a como sentía el mio jajajajaj, mi cuerpo completamente erizado, y sentía que no podía dar un paso más, lo curioso es que sin decir nada, ya cuando llegamos a las calles iluminadas mi hermano menor, me confesó lo que había visto, y fue exactamente lo que yo vi. Miedo, imaginación, o lo que sea, sencillamente así lo viví, y de la misma manera se los comento, me encantan las leyendas de mi Guatemala, reconozco que soy impermeable para no creer, a pesar de lo vivido, mismo que lo atribuyo a la mente, a lo que imaginamos y a lo que somos capaces, de ver, sentir, y oler cuando el miedo nos invade, no me pregunten si era el Güin, el Cadejo Blanco, o el Cadejo Negro, porque no sabré responderles, lo único que les respondo, es que el miedo me jugó una buena pasada, y se los cuento porque estoy seguro, que ustedes como yo, también tienen una historia similar que contar, que no les dé pena hacerlo, que no les gane el temor a que alguien se burle, porque cuando nos conectamos a esos hechos de nuestra niñez o adolescencia, o simplemente lo que nos ha pasado a lo largo de nuestras vidas, placenteramente nos conectamos con nuestros recuerdos, y mantenemos en optimas condiciones el link para viajar a través del tiempo, y si recordar es volver a vivir, ¿Qué espera?, comparta esas anécdotas con quién usted desee, para mantener el regalo de la vida, en constante dinamismo, y siempre en agradable actividad.  ¡Así es la vida! La imagen que les comparto, fue la que me hizo recordar la historia que les comento, porque pensé, ¿Son los perritos cuidando al borracho?, o ¿Son cadejos disfrazados de perritos?, no importa cuál sea la respuesta, lo importante es que gracias a la imagen, recordé la historia que les comenté.

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