Necesidades de cambio.

¡Días a la vida! ya Don Martes está con nosotros, no desperdicien ni un instante de éste día, ya que no se si lo han notado; pero los días van volando, y así las semanas y los meses, aprovechen de la mejor manera todo el tiempo disponible y acomódenlo de acuerdo con sus planes.

“No fue mi intención, lo hice sin querer, no quería hacerte eso”, cuántas veces hemos escuchado esas expresiones, y qué cantidad de veces las hemos dicho; eso es bien delicado, ya que cuando se convierte en un patrón de conducta o comportamiento, estamos en un grave problema, sin que aún nos haya caído el veinte, y si somos educados, se convierte en algo mecánico el tener que estar disculpándonos a cada ratos, y nos vamos acomodando en aquella zona de confort, en la que sabemos que si cometemos un atropello u ofensa hacia otra persona, lo solucionamos con una disculpa; las disculpas no se hicieron para que las utilicemos las mismas cantidades de veces durante el día como cuando decimos “gracias, o que le vaya bien”, el disculparse y pedir perdón, se hizo para que seamos nosotros los que objetiva y conscientemente aprendamos del error cometido hacia otra persona, y nos quede la experiencia por medio de la oportunidad de enmendar y no volver a caer en lo mismo, eso es aprender; e ir avanzando en nuestro trato con los demás, para no quedarnos atorados como disco rayado, y así dar lo mejor de nosotros en nuestro interactuar con nuestros semejantes.

Entonces, antes de abrir la boca, revise todas las conexiones y revise que todo está perfecto, preparando el terreno para el momento en que sus palabras salgan de su ser, nunca olvide que también “somos lo que decimos”; el meollo del asunto en éste caso, es la gran dificultad para poder conectar lo que pensamos con lo que hacemos y decimos; ser consistentes es la palabra clave, es eso lo que significa que nuestras acciones vayan siempre de acuerdo a lo que pensamos; muy sencillo, en mi vida aplico la siguiente filosofía: “Lo que no quiero para mí, no lo deseo para los demás”, vaya construyendo en lugar de ir destruyendo, ya que el ser humano, así como estoy convencido de que es un ser perfectible, es un ser de costumbres, y en el peor de los casos, de muy malas costumbres; y se le facilita más acomodarse en todo aquello que es autodestructivo, y también en lo que implica un gran daño para los demás, y ello, efectivamente, siempre va a salir perjudicando a ambas partes; lo invito a que salga de esa su zona de confort dañina, en la que siente, que solo abre la boca para meter la pata, en la que dice que no puede tener un trato con alguien porque siempre termina haciéndole daño; se queja, pero ahí sigue acomodado; pues ¡haga algo! y para empezar salga de las aguas del conformismo; y dese la oportunidad de demostrarse primero a sí mismo, y luego a los demás, que es una persona con todo lo que ello conlleva, y por lo tanto de hoy en adelante aprovechará su “naturaleza perfectible”.

Gracias por abrirme las puertas de su mente, y dejarme entrar con mis ideas, ya que la decisión de aprovecharlas, queda en usted y sus necesidades de cambio. ¡Así es la vida!DSCF5968

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