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Carta a mi Madre

Guatemala 1 de noviembre de 2014.

Mamá.

No me alcanzaría todo el papel del mundo para poder escribirle todo mi agradecimiento y admiración. Todas las palabras no son suficientes para decirle lo que significa y siempre ha significado en mi vida; es usted, lo más grande de mi existencia, es su vida un fuerte pilar de mi alegría y felicidad; su corazón de madre puede perfectamente entender mi corazón de hijo, como siempre lo ha hecho durante tantos años, y es ahí cuando puede ver, como lo hace a diario y en todo instante, que las palabras nunca serán suficientes para expresar mi más grande amor, agradecimiento y admiración.

Hoy, lleno de emoción le deseo Muchas felicidades en su Cumpleaños Número Ochenta, es una gran bendición y un enorme regalo, que la vida nos brinda por medio de su salud y bienestar, en lo que ha transcurrido en éstos ochenta años ha tenido que pasar por situaciones buenas y otras nada agradables, pero siguió de frente siempre con una gran guerrera invencible, con la actitud necesaria para encontrarse con la esperanza de un mejor futuro; mucho dolor ha tenido que enfrentar para escribir su gran historia en las páginas del libro de su vida, y todo ello, hoy, es un gran ejemplo para todos nosotros sus hijos, así como para todas las personas que han tenido y tienen la dicha de conocerla, y con quienes coincidimos que es una gran mujer, bendita, y siempre vencedora; si vemos rápidamente hacia atrás así como podrá recordar muchos momentos felices, será inevitable encontrarse frente a frente con aquellos repetidos y largos momentos en los que sólo podía ver a su alrededor, un ambiente de desesperanza y preocupaciones en grandes variedades; aquellos momentos en los que en soledad o a escondidas, y para no preocupar a los pequeños, evitando que la viéramos con los ojos llenos de lágrimas, siempre dijo ¡Saldremos adelante!, quedito en sonido, pero muy fuerte en decisión, actitud y pleno convencimiento.

Hoy esos momentos no tan gratos, sólo son recordados para entender que fueron el trayecto necesario para hoy recibirla y coronarla en su sitial de honor como nuestra reina, nuestra amada reina, y tiene que sentirse muy satisfecha y orgullosa por todo lo que ha hecho por nosotros sus hijos, el resto de la familia, y las amistades. Ese rostro de satisfacción que sólo es merecedor de sonrisas y buenas noticias, en el que se puede leer perfectamente, a un ejemplo de mujer que puede decir con pleno convencimiento ¡Misión cumplida!.   Muchas felicidades y todas las bendiciones del mundo.

Con todo mi amor.

Su Hijo.

Raúl.

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